Geotermia y centros de datos: el plan de Europa para transformar la energía digital en calefacción limpia

Europa avanza en una estrategia energética que sitúa a la geotermia como eje central para abastecer a los centros de datos y reutilizar su calor residual en redes de calefacción urbana. En plena expansión de la inteligencia artificial, el consumo eléctrico de estas infraestructuras se ha convertido en un reto crítico para la red europea.

Según el informe Hot stuff: geothermal energy in Europe del think tank Ember, los avances en técnicas de perforación profunda —adaptadas del sector del petróleo y el gas— han reducido los costes de los pozos geotérmicos en torno a un 40%. Esto ha permitido el desarrollo de los llamados Sistemas Geotérmicos Mejorados (EGS), capaces de generar electricidad de forma continua y estable, sin depender de condiciones volcánicas excepcionales.

Actualmente, la geotermia ya puede producir electricidad a costes inferiores a 100 €/MWh, situándose en niveles competitivos frente al gas y el carbón. En la Unión Europea existe potencial para desarrollar 43 GW de capacidad viable, lo que supondría unos 301 TWh anuales y permitiría sustituir hasta el 42% de la generación fósil.

Hungría, Polonia, Alemania y Francia destacan por su potencial identificado. Además, las zonas con mayor capacidad geotérmica coinciden con grandes nodos de centros de datos como París, Ámsterdam y Fráncfort, lo que facilita una estrategia de “triple victoria”: alimentar la IA con electricidad geotérmica y reutilizar el calor residual en sistemas de calefacción urbana (district heating).

En Finlandia, el modelo ya está en funcionamiento. La compañía energética Helen, en Helsinki, recupera el calor de los centros de datos para abastecer miles de viviendas. Un solo centro puede calentar hasta 20.000 hogares, demostrando la viabilidad de esta integración energética.

Las instituciones europeas han respaldado la creación de una Alianza Geotérmica Europea para agilizar permisos y financiar proyectos. En España, la vicepresidenta Teresa Ribera —cargo que ahora ostenta Sara Aagese— anunció una inversión de 100 millones de euros para diez proyectos de geotermia profunda, principalmente en Canarias.

No obstante, el informe advierte del riesgo de que Europa pierda liderazgo frente a Estados Unidos y Canadá, donde los incentivos fiscales están acelerando el desarrollo del sector. Investigaciones citadas por Ember apuntan que la geotermia podría cubrir hasta el 64% del aumento previsto en la demanda eléctrica de centros de datos en EE. UU. a comienzos de la próxima década.

La geotermia, con capacidad constante y libre de emisiones, se posiciona así como una pieza clave para sostener el crecimiento digital europeo y convertir el calor residual en un recurso estratégico para la transición energética.

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